___________________________ Cartas PH __________________________


POBRES, SUFRIDOS, PERSEGUIDOS, ETC...


 

26/01/2010

 

Queridos Amigos:

Una de las pláticas en las Jornadas de Vida Cristiana se titula “Los Criterios de Cristo” y aborda aunque superficialmente el tema de las Bienaventuranzas. Hay libros enteros dedicados al comentario de esas 8 extrañas frases que Jesucristo pronunció al iniciar el Sermón de la Montaña. ¡Vaya que son extrañas!

En el libro “Jesús de Nazaret” el Papa Benedicto dedica nada menos que 31 páginas comentando tres de esas misteriosas sentencias y lo hace por supuesto, con la profundidad asombrosa que su espiritualidad y cerebro privilegiado le permiten.

Tenemos la costumbre de llamar “Ley de Dios” tan solo a los 10 Mandamientos del Sinaí, olvidando que Jesucristo es la segunda Persona de la Trinidad Santísima y que sus palabras también tienen el peso de Ley de Dios. Cristo no vino a abolir la Ley antigua, sino a darle su plenitud (Mt 5,17). Si nos llamamos cristianos, tenemos que considerar también como Ley de Dios lo que Jesús dijo y ordenó.

Las Bienaventuranzas se insertan en la larga tradición del Antiguo Testamento. Recordemos por ejemplo el texto de Jeremías que dice: “Dichoso el hombre que confía en el Señor” y el Salmo 1 “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, sino que confía en el Señor”.

Al pronunciar las Bienaventuranzas, Jesús contempla a quienes le rodean: son pobres, están hambrientos, lloran y están perseguidos. Desde la escala de valores de Dios, se invierten los criterios del mundo. Precisamente los que el mundo desprecia, Cristo los declara felices, bendecidos y pueden alegrarse no obstante sus sufrimientos y carencias.

Lo realmente asombroso es que Jesús no les está prometiendo la dicha en la otra vida. Cuando el hombre empieza a mirar y a vivir a través de Dios, cuando camina con Jesús, ya vive los nuevos criterios y al vivir con Jesús puede en medio de la tribulación vivir en alegría y ser feliz.

En realidad las bienaventuranzas son como la radiografía del propio Jesús: pobre, perseguido, puro de corazón, humilde. También por eso las Bienaventuranzas son señales del camino de la Iglesia, ya que el Señor es su modelo a seguir

Más adelante, amigos, seguiré con este apasionante tema, llevado de la mano por nuestro Jefe y Pastor, Joseph Ratzinger, el gran Benedicto XVI. De mientras, pórtense bien y oren muchísimo por Haití, porque las cosas van de mal en peor a pesar de la respuesta generosa del mundo a su favor.

PH

 

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