___________________________ Cartas PH __________________________


UNA HISTORIA DIFERENTE


 

29/07/2016

 

Conocemos por los Evangelios aquella dramática escena en la cual la multitud seguramente masculina, está a punto de apedrear a muerte a una mujer sorprendida en adulterio. Jesús afortunadamente está presente. Él conoce la historia de esa mujer empavorecida, sabe de sus sufrimientos, de los malos tratos que ha recibido de su marido, e inclinándose escribe en la arena: "El que esté libre de culpa arroje la primera piedra". Nos dice el evangelista que los hombres se fueron retirando "empezando por los más viejos". Seguramente se sintieron taladrados por el pensamiento del Señor, ese hombre conocía de alguna manera sus pecados, y se fueron retirando.

A nivel humorístico, no sé qué tan humorístico, se dice que cayó sobre la adúltera una piedra y Jesucristo exclamó: "¡Madre, no sabía que estabas aquí!".

Pero existe una historia diferente: un hombre, tal vez el mismo seductor culpable del adulterio, tiró la primera piedra... pero nunca llegó a su destino. De entre los presentes surgió una mano femeninamente hermosa: ¡La mano de la Virgen María interceptando la piedra!

Amigos, esta historia no está en los Evangelios, pero es absolutamente cierta y actual: María Santísima, cuántas veces la hemos invocado como "Refugio de los pecadores, Abogada nuestra, Esperanza nuestra, Consuelo de los cristianos, Madre de misericordia, Vuelve nosotros tus ojos, a Ti clamamos desterrados hijos de Eva desde este valle de lágrimas..."

¿Cuántos santuarios hay en el mundo dedicados a María Santísima? ¿Cuántas advocaciones veneramos? Aquí, en México, cuántas lágrimas se han vertido en el Tepeyac, tanto para dar gracias por algún favor recibido o por el contrario para pedirlo. ¡Y María nos oye y socorre! María es Madre, es nuestra Mamá que se enternece con sus hijos. Esto no es cosa del pasado, de los lejanos tiempos de los Evangelios, es un hecho absolutamente actual y cotidiano.


¡GRACIAS MARÍA!

 

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