___________________________ Cartas PH __________________________


POR EL OJO DE LA CERRADURA


 

16/06/2016

 

El portón de la mansión es enorme y me acerco a mirar por el ojo de la cerradura. Sé que hay un una huerta y gran jardín. Al fondo se encuentra la casa solariega de una familia de abolengo. Lástima: tan solo puedo atisbar una mínima parte de lo que existe detrás del portón. Claro que echo a volar la imaginación, pero hasta ahí. ¿Podré algún día traspasar la puerta?

La Sagrada Escritura es el ojo del portón. Me dice cosas maravillosas y lo que es más me las promete. Por ahora no me queda sino imaginar. San Pablo tuvo una experiencia mística y quedó absolutamente asombrado y exclamó: “ Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni pasó por el corazón del hombre, las cosas que preparó Dios para lo que lo aman”. (1Cor 2,9).

¿Cómo será el Cielo? Realmente no podemos ni imaginarlo. Pintamos infinidad de óleos que nos muestran por supuesto a figuras humanas representando a las tres Divinas Personas, a la hermosísima Virgen Santísima, a nuestros Santos Patronos y a multitud de Angeles y Serafines, todo entre las nubes del cielo. ¡Qué lejos estamos de lo que es en realidad la Gloria!

Hay un problema: resucitaremos como Cristo con cuerpo y alma. Pero ¿qué clase de cuerpo? Si es como el que tenemos ahora, veríamos a una multitud abrumadora de millones y millones de Santos entre los cuales deberemos encontrar a nuestros seres queridos. Las dimensiones espaciales tendrían que ser infinitas. ¿Existe el espacio en el más allá? ¿Y cada quien va a tener a Jesucristo al alcance de los brazos para darle el más tierno y reverente de los abrazos?

¡Ay Señor! El ojo de la cerradura me hace soñar y desear el día en que con mi muerte se abran de par en par las puertas de la Gloria...

 

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