___________________________ Cartas PH __________________________


EN EL HUERTO


 

26/11/2015

 

En la ladera del monte enfrente a Jerusalén, hay un tupido olivar y Jesús, después de la Ultima Cena acude a orar (los Apóstoles no saben que fue la última). La cena fue estupenda y los Apóstoles están de ánimo festivo, pero ciertamente con mucho sueño. Se acomodan en el suelo y pronto quedan dormidos. Tan solo Jesús queda en vela. Y empieza a sufrir terriblemente. Sabe lo que sucederá esa misma noche. Sabe que el Iscariote está negociando su muerte en el Sanedrín.

Con toda claridad prevé lo que va a sufrir de manos de los soldados romanos, entrenados para suprimir tajantemente cualquier intento de rebelión. Pilatos no se toca el corazón como ha sucedido ya varias veces. Los soldados, que viven ellos mismos en la opresión de la vida militar, se solazan y gozan cuando tienen una víctima en quien descargar sus frustraciones. No tendrán compasión de Él. Y sabe que al final... una cruz lo aguarda.

Pero eso no es todo: su alma se entristece "hasta la muerte" sobre todo, por la causa de sus sufrimientos y desfilan por su mente los pecados de toda la humanidad, desde el primer crimen simbolizado en Caín hasta los abortos practicados anoche. Guerras, guerras sin fin, destrucción, injusticias, avaricia, prostíbulos, violaciones, mentira, abusos. Millones y millones de pecados personales y sociales: "el pecado del mundo".

Sufre Jesús tanto que suda sangre, la presión arterial es extrema, se siente morir. Acude a los suyos y los encuentra plácidamente dormidos. Está solo, solo ante su destino: ¡debe dar su vida por nosotros los pecadores de toda la historia, los tuyos y los míos incluidos !



 

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