___________________________ Cartas PH __________________________


DARÍO CASTRILLÓN


 

12/04/2010

 

Queridos Amigos:

¡Cómo pasa el tiempo! En 1979, hace pues muchos años, el Papa recién electo se dejó venir al México por primera vez para inaugurar la conferencia llamada CELAM en Puebla. Juan Pablo II levantó un alboroto inimaginable y se convirtió en mexicano y guadalupano a partir de entonces.

Uno de los Obispos asistentes era el colombiano Mons. Darío Castrillón que por suerte, en el DF se alojó en casa de unos conocidos y tuve la suerte de invitarlo al CPP para que nos relatara algo sobre lo que había sido el CELAM PUEBLA.

Amablemente accedió y lo tuvimos en la formación comunitaria de los sábados. Formidable hombre. Al escucharlo no dudé en pensar, ¡este podría también ser Papa!

Tan brillante es Mons. Darío Castrillón, que Juan Pablo se lo llevó a Roma y lo nombró Cardenal encargado de la Congregación para el Clero puesto que dirigió hasta hace poco en que por haber cumplido 75 años, presentó su renuncia.

Pues bien: el sábado pasado en CNN fue entrevistado por Patricia Janiot y por supuesto el tema fue el del escándalo de la pederastia dentro de la Iglesia. ¡Con qué ensañamiento Janiot acosó al Cardenal, que mesuradamente, decentemente, adecuadamente, civilizadamente, respondía a sus preguntas. Pero llegó un momento en que la periodista lo exasperó cuando le preguntó muy tontamente: “¿entonces para la Iglesia la pederastia no es un delito?”

Castrillón la interrumpió muy molesto y ya casi gritando: “¡Patricia, por favor, estamos hablando en español! ¿Qué no me entiende?”

Y a continuación la retó: “¡Dígame usted un solo caso, no dos, uno solo, en que la Iglesia no haya juzgado, sancionado y castigado a un pederasta!”

Y la Janiot no supo que responder, pero feroz como todos los periodistas, volvió al ataque con otros argumentos hasta que el Cardenal, hastiado de la entrevista la dio por terminada con un “¡Ya no contesto!”.

¡Ay los medios, ay los medios! Tengamos fe y confianza en la Iglesia. Ha manejado el doloroso asunto de esos pecados con la caridad, ponderación y firmeza del Derecho Canónico, las Leyes internas que nos rigen. Recordemos que no le toca a un Obispo meter a la cárcel a un criminal, sino a las leyes civiles. La Iglesia no tiene ni policía ni cárceles. Hasta en el caso de Maciel, se actuó correctamente y si no lo creen, consulten la página de los Legionarios de Cristo.

Y no dejemos de orar fervientemente por nuestra amada Iglesia, que seguramente saldrá purificada de esta crisis. ¡Peores tormentas ha superado la Barca de Pedro!

PH

 

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