___________________________ Cartas PH __________________________


SAN SAMURAY


 

29/11/2014

 

Conocemos la historia de la evangelización en nuestra Patria, de la cual damos gracias a España. Sabemos de sus pros y sus contras pero el hecho es que ahora somos católicos.

En el lejano oriente las cosas fueron muy distintas. Baste recordar que el cristianismo llegó a Corea por medio de laicos. Cuando los misioneros franceses llegaron muchos años después, encontraron a una sólida comunidad que los esperaba. Actualmente la Iglesia Católica cuenta con más de cinco millones de fieles, con un empuje formidable. Corea del Sur fue la sede de Congreso Internacional Eucarístico en 1989 mientras que Corea del Norte está esclavizada por los comunistas.

También sabemos de lo acontecido en Japón a Felipe de Jesús, nuestro primer Santo mexicano y su doloroso martirio.

Pero ahora se nos anuncia la próxima canonización de un señor Samuray, de esos que hemos visto en programas televisivos o en el cine.

Ukom Takayama era un señor feudal que dejó a un lado riquezas y honores por no renegar de Cristo. Había nacido en 1552 dentro de una familia noble con el titulo de “daimio”, o sea eran poderosos señores feudales con derecho a tener su propio ejército y tener samuais a su servicio. El padre de Ukom había abrazado la fe cuando él tenía 12 años y fue bautizado con el nombre de Justo. Muchos se convirtieron en su entorno siguiendo su ejemplo.

A finales del siglo XVI, Japón fue dominado por Toyotomi Hideyoshi quien expulsó a los misioneros cristianos en 1587, pero Justo y su padre permanecieron fieles perdiendo tierra y honores. La prohibición del cristianismo fue tajante y definitiva y en 1614 salieron al exilio con 300 fieles navegando hasta Filipinas dominada por la España de Felipe II. Justo falleció un año después en 1615.

La estatua de Ukom presenta a un serio samurai sosteniendo su espada sosteniendo un Cristo crucificado.

Todo esto lo copié del semanario Desde la Fe, que debería llegar a sus hogares cada domingo. Y hemos de orar por los misioneros del mundo entero que dan su vida a Cristo en las más adversas condiciones. No los olvidemos, nosotros que fuimos evangelizados por heroicos frailes de diversas Congregaciones venidas de Europa.

¡DIOS SEA BENDITO!

 

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