___________________________ Cartas PH __________________________


¿QUÉ FUE DEL SINODO?


 

27/10/2014

 

Queridos Amigos:

Espero que hayan ustedes seguido al menos por los medios de comunicación aquello de que el Papa Francisco organizó en Roma un Sínodo para tratar la problemática de la Familia en los tiempos actuales. Se reunieron 253 personas entre Cardenales, Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y Laicos casados y solteros. Eran personas expertas elegidas cuidadosamente.

Sabemos el ataque en el mundo entero en contra de la Familia, a la cual, paradójicamente, reconocen como la célula básica de la sociedad, algo incomprensible.

Pero los medios se concentraron en dos puntos principalmente: con una saña feroz, opinaban acerca de la urgente admisión del homosexualismo y del acceso a la Comunión de los divorciados vueltos a casar. ¡Cómo si eso fuera el fin del Sínodo olvidando la amplitud de toda la problemática!

En ese avispero de reporteros amarillistas hubo una notable ausencia: la de Valentina Alasraki, que acompañó a San Juan Pablo II durante todo su pontificado y que, ella sí, es de confiar. Pero inteligentemente ha esperado hasta ver los resultados del Sínodo. ¡Gran mujer!

Deseo comunicarles algunas frases sueltas de los discursos del Sínodo, algunas textuales del Papa, pero también de otros asistentes.

En la invitación el Papa animó a los sinodales a “decir todo lo que se siente con parresía”, es decir hablar sin temor al qué dirán, con valor, abiertamente, con sencillez.

También Francisco pide a los sinodales a “escuchar los latidos de este tiempo”, parodiando lo que Jesucristo dijo cuando habló de “los signos de los tiempos”

En primer lugar se señaló “el vínculo entre crisis de la fe y crisis de la familia afirmando que la primera genera a la segunda”. Si en la familia no se vive la fe integralmente, la familia termina por fracasar.

Estamos viviendo en México el problema siguiente: “la debilidad de la fe de muchos bautizados, es causa de que muchos cónyuges lleguen al matrimonio sin ser plenamente conscientes de lo que éste lleva aparejado”. “De ahí la observación de que el matrimonio cristiano no puede ser solo una tradición cultural o una exigencia social. Debe entenderse como una decisión vocacional emprendida con una preparación adecuada que no se puede improvisar durante pocos encuentros, sino que exige tiempo”. Esto es una triste realidad en nuestras Parroquias: llegan los novios sin la menor idea de que el matrimonio es una “vocación”, o sea, un auténtico llamado por parte de Dios a vivir en santidad, ahora unidos en matrimonio, como es una Vocación a ser santos en el celibato o en la vida religiosa.

 

Leer más Cartas PH >