___________________________ Cartas PH __________________________


¡QUÉ TE HA PASADO, MUJER!


 

07/09/2014

 

121,934 casos se han dado en el DF de embarazos interrumpidos “legalmente” ¡Pero por Dios, ¿quién fue el maldito que te ha dado permiso para matar a tus propios hijos?, para ser, sencillamente una asesina! ¡Y tú te dejaste engañar! Eres peor que el bestia de Herodes que mandó matar a una docena de niños, pero eran hijos ajenos. ¡No mató a sus propios hijos!

Y no me vengas con eso de que el embrión formado por tus óvulos fecundados por los espermatozoides de tu pareja no era humano, porque tus óvulos son humanos, los espermas, son humanos, ¡el embrión que llevabas en tus entrañas era un niño, era vida humana, no vegetal ni animal!

Mira mujer: si no quieres tener más hijos para tener más dinero y una vida más cómoda, recurre a los anticonceptivos, a los condones, al DIU, a inyecciones, al atado de las Trompas de Falopio, a la vasectomía de tu pareja, a lo que quieras, pero no al asesinato de tus hijos. Con todo eso te estarás dañando ciertamente de una manera o de otra, hecho científicamente demostrado, pero ¡no serás asesina!

Este modo de pensar, conste, no es religioso, es simplemente biológico. Por supuesto la Iglesia, tu Iglesia, ha condenado todas esas prácticas por ser antinaturales y ofenden a Dios. Y ya lo ves: la tildan de anticuada, retrógrada, fanática, extremista, radicalista, etc., pero ella debe proclamar y defender la verdad y la vida humana. Por eso ha penado con la excomunión a las que recurren al aborto y a todos sus colaboradores. ¡Lastima que la excomunión les importe un pepino ni a ti ni a tus cómplices!

¡QUÉ FEA CARTA! No quiero publicarla; es la explosión de un cura furioso por la masacre que sucede cotidianamente en nuestros hospitales. No, no puedo terminar así una carta...

“Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con los que te invocan” (Sal 86,5)

Dios ama a todos, justos y pecadores por igual. Él comprende, Él sabe lo que hay dentro del corazón de cada uno y nos compadece, tiene misericordia de nosotros. Nos espera con los brazos abiertos como el padre del hijo pródigo sin importarle lo que hayamos hecho porque quiere perdonarnos, que para eso dio su vida por nosotros.

Así como la Iglesia decreta la excomunión a los abortistas, también levanta dicha pena si el pecador se arrepiente y pide perdón. No todo está perdido. ¡Busca el perdón!

Y hay algo más y muy esperanzador: Los métodos naturales para planificar la familia han hecho progresos admirables, son eficacísimos y no ofenden a Dios ni dañan a la pareja. Bien vale la pena conocerlos para llevar una sana vida matrimonial sin ofender a Dios.

 

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