___________________________ Cartas PH __________________________


SE QUEDÓ SIN FRENOS


 

12/07/2014

 

La cosa fue todo un caos: el embotellamiento llegó desde el fatídico kilómetro 32 a Toluca hasta Constituyentes. La tráiler que se había volcado con una carga de 60 toneladas de cemento se había llevado de corbata a un autobús y seis autos. Fue más fácil pedir ambulancias y bomberos a Toluca porque desde el DF no era posible el paso. Helicópteros trasladaban los heridos a hospitales de Toluca y del DF. Los 17 muertos esperaban al ministerio para ser levantados.

El accidente sucedió un poco delante de la salida del carril para frenar los vehículos desenfrenados. El chofer culpable lo ignoró y como siempre, huyó impunemente. Los peritos determinaron que la causa fue simplemente el exceso de velocidad. El pretexto tan usado de que se quedó sin frenos fue una falsedad porque es obligación del operador frenar con el motor y en todo caso, el mantenimiento de los frenos es una grave obligación de la compañía dueña de los trailers.

Once mil adolescentes quedaron embarazadas en la Ciudad de México truncando sus vidas y las de sus familias. Once mil chiquillas que no podrán seguir estudiando, que tendrán que cuidar a sus bebés o dejarlo en manos de sus madres o abuelas... Once mil niños sin padre hijos de madres solteras.

¡Se quedaron sin frenos! Animadas por el Gobierno de ejercer “sus derechos sexuales” con tal de tomar anticonceptivos o de parte del galán de usar condones, se entregaron a la lujuria sin pensar más allá. O los condones fallaron, o las píldoras no sirvieron, o lo que es más frecuente, ya en la pendiente, ni se preocuparon de “protegerse”. La pasión, las ansias, la euforia del momento, hace que se olviden las precauciones. Se entra en una tormenta irrefrenable y lo que es más, deseada.

¡”En esos momentos no se piensa en dada!” me dijo un día una chiquilla. Así es: las hormonas se desatan con furia y las neuronas dejan de funcionar.

Las consecuencias son fatales porque no quedan sino dos caminos: tener al hijo o matarlo, vale que otra vez el maldito Gobierno, facilita el crimen mintiendo y diciendo “que no pasa nada”, enorme falacia porque por un lado la mujer queda traumada con el “síndrome post-aborto” y por otro habrá que preguntarle al bebé “si no pasó nada”...

Mujercitas: frenar con motor ante los peligros del sexo; salir a las rampas huyendo de las ocasiones; mantener siempre alerta la conciencia de lo que puede pasar; mantener a distancia de antemano a los eróticos galanes que solo buscan satisfacer gratis su insano erotismo a costa de ustedes y de los hijos.

Atrévete a pedirle a Dios la virtud de la castidad y lucha por tu preciosa virginidad apoyada en la oración y devoción a María Virgen y Madre.

 

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