___________________________ Cartas PH __________________________


HAY CONDICIONES


 

22/05/2014

 

http://www.youtube.com/watch?v=pMv4JnMCqyU

Queridos Amigos:

El espíritu de New Age se cuela por todos lados, hasta en la religión. Se está viviendo en un ambiente en que todo se vale, vivamos el momento, no pasa nada, el pecado no existe y además “Diosito es muy bueno, es tan misericordioso, ¿cómo va a condenarme por esto? Placer, hedonismo, libertinaje, promiscuidad, etc...

Llegan de Estados Unidos (tenía que ser) hordas de “Spring brakers”, jóvenes y no tan jóvenes a destramparse encantados de la vida, imitados por mexicanitos entusiasmados por una orgía permanente.

Sí, ciertamente Dios es Misericordioso, sumamente misericordioso, infinitamente misericordioso. ¡Si no fuera así, qué sería de nosotros! Pero ya el Cardenal Rivera, en alguna ocasión, nos advirtió del error de pensar que para Dios todo da igual y que por el contrario, para salvarnos existen algunas condiciones que no hay que olvidar.

En la Misa de hoy, por ejemplo, leímos el Evangelio de San Juan 15,9-11 en que Jesús nos dice:

“Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor, lo mismo que Yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”

El amor de Cristo a los cristianos es un reflejo del amor que las tres divinas Personas tienen entre sí y hacia los hombres: “Amemos a Dios porque Él nos amó primero” (1 Jn 4,19). La raíz de la alegría y gozo cristianos exige al mismo tiempo nuestra correspondencia fiel que debe traducirse en el deseo ferviente de cumplir la voluntad de Dios, en todo, es decir, cumplir sus mandamientos a imitación de Jesucristo que cumplió la Voluntad del Padre.

En otros textos Bíblicos, se nos advierte que Dios perdona “al que se arrepiente” porque respeta la libertad humana y no pude perdonar en contra de la voluntad del hombre. Y va a perdonar cien, mil veces si es necesario, si el pobre pecador está arrepentido y desea no volver a pecar más. Creo que esta es la situación de todos nosotros que acudimos al Sacramento de la Reconciliación acusándonos tal vez de los mismos, pecados sinceramente arrepentidos, aunque conscientes que nuestra detestable fragilidad.

El Papa Francisco se definió como “un pecador” y lo vimos humildemente hincado confesándose en un confesionario de la Basílica de San Pedro.

Vayamos a los Evangelios y conozcamos los Mandamientos de Jesucristo, pidiendo al mismo tiempo la fuerza para cumplirlos fielmente.

 

Leer más Cartas PH >