___________________________ Cartas PH __________________________


¡GOZO, INMENSO GOZO!


 

27/04/2014

 

Jamás en la Historia de nuestra amada Iglesia se había dado y es muy posible que jamás se repita la “Misa de los Cuatro Papas”. Dos horas exactas, 120 minutos de cielo en la tierra. En el magnífico escenario del Vaticano, con cientos de miles de fieles expectantes, con una logística perfecta (sonido, coros, pantallas, misales en varios idiomas, movimientos escénicos perfectos, orden absoluto, etc.), fueron declarados Santos los dos Papas Juanes, el amado Juan XXIII, el Papa Bueno, y el gigante Juan Pablo II, el Papa Mexicano.

Francisco, serio, eficaz, Benedicto en un segundo plano, humilde y sencillo como siempre. ¡Qué belleza!

Sentí como nunca los atributos de la Iglesia Verdadera: UNA, la Misa que rezó Francisco fue la misma Misa que yo celebré a las 9:30, la misma Misa que se rezó en todo el mundo. Siempre me ha emocionado el hecho de que en todas las lenguas vernáculas, la Iglesia adora a Dios unánimamente con las mismas palabras. SANTA: Ahí estaban dos Papas declarados Santos, los actuales y millones en el globo terráqueo viviendo en Gracia de Dios. CATÓLICA: ¡cuantas naciones participaban en la ceremonia, cuántas banderas, cuántas razas! APOSTÓLICA: rezamos unidos el Credo de los Apóstoles en perfecta fidelidad a través de 20 siglos. Mi Iglesia es la única verdaderamente sucesora del Colegio de los Apóstoles.

Amo a la Iglesia, la amo con todo mi corazón, así como es, sublime, grandiosa, pero conformada por hombres pecadores como tú y yo, pero que queremos ser Santos. Esa Iglesia única en el mundo que ha sabido pedir perdón por sus errores meramente humanos, pecados por desgracia también cometidos por pastores protestantes, maestros, militares, familiares, etc., pero que nadie ha reconocido y menos pedido perdón. Algunos periodistas malévolamente, se han empeñado en dañar a la Iglesia, explotando esos pecados, (la paja en el ojo ajeno).

Soy Católico sin haberlo yo querido. Nací en un país Católico (Gracias España) de padres catoliquísimos, educado en la Iglesia, siempre cerca de la Eucaristía. ¡Gracias Señor, hazme digno de tan gran privilegio!

 

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