___________________________ Cartas PH __________________________


EL MATRIMONIO SACRAMENTAL


 

27/11/2013

 

Amigos queridos:

Me da coraje cuando en conversaciones se confunden o equiparan los matrimonios civiles y el Sacramental. Al pan, pan y al vino, vino. Son cosas diferentes, muy diferentes. El civil es un contrato y como tal rescindible y repetible cuantas veces se desee, como vemos sucede en la actual sociedad no digamos en países protestantes, sino también en países supuestamente católicos.

El Matrimonio (así, con mayúscula) Sacramental es otra cosa. Pre-anuncio de la sacralidad del matrimonio está ya en la Ley del Sinaí, donde se lee “No cometerás adulterio”. Pero aún desde entonces, dada la dureza del corazón humano principalmente de los hombres, Moisés tuvo que permitir el divorcio y la posibilidad de uniones posteriores si se le daba a la mujer un libelo que la liberaba del esposo.

Jesucristo rechaza esa costumbre machista y recuerda que “Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre” (Mt 10, 5-9). En el Matrimonio “por la Iglesia”, entra Dios como el “unidor”. Símbolo de esta intervención divina es la entrega de los anillos nupciales en que se dice “Recibe este anillo (o alianza) en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. No es pues un regalo más, como puede ser un collar o una pulsera, sino algo sagrado.

La Iglesia reconoce que sólo el matrimonio entre un hombre y una mujer bautizados es un Sacramento en sentido real y que sólo a estos se aplica la indisolubilidad en un modo incondicional.

Recordemos que el Matrimonio cristiano es un signo de la alianza entre Cristo y la Iglesia y confiere la gracia de este pacto. Cristo ama a la Iglesia hasta la muerte y muerte de Cruz; y la Iglesia ha amado a Cristo de la misma manera. El marido debe amar a su esposa hasta el límite y ella debe corresponder del mismo modo.

Esa mutua entrega absoluta corpóreo-espiritual, así como el bien de los hijos, exigen la plena fidelidad conyugal y urge su indisoluble unidad. Tenemos que admitir con honestidad que los casados, divorciados y vueltos a casar están en adulterio.

Debemos pues entender que la diferencia entre un contrato civil y el Sacramento es infinita. Pero la Iglesia es sabia y prudente. Se puede cuestionar si la ceremonia en una iglesia fue realmente un Sacramento, cuando los contrayentes no sabían lo que estaban haciendo ante Dios. Un sacerdote dijo que al menos el 50% de los matrimonios “por la iglesia” han sido inválidos, nulos, no fueron Sacramentos. Cuando el novio tiene 20 años y la novia 17 y ni uno ni la otra han tenido familia y formación cristiana...

 

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