___________________________ Cartas PH __________________________


YO NO VOY POR LA VEREDA


 

24/10/2013

 

Los tangos, queridos hermanos, dicen cosas. No tan solo son para bailarlos con cierta dosis de erotismo, sino que tienen letra, resultado de haber vivido ya un trecho en la vida. Tienen mucha sabiduría. Palabra.

Y uno que me acomoda dice: “Yo no voy por la vereda, me gusta lo disparejo” con la aclaración que en Buenos Aires, la vereda es la banqueta. Al gaucho no le atrae lo lisito sino que le gustan las dificultades. Y así me siento yo. Tal vez por eso me dio por trepar montañas, por dormir en el suelo en el ocochal, por mal comer en los campamentos y por tantas loqueras más.

Pero no tan solo eso: nunca me ha gustado seguir la corriente de la bola: siempre en contra. No sé si es por orgulloso o por tener principios distintos y no negociables. Y claro, he sido molesto en ciertos ambientes. Por ejemplo nunca he tolerado las palabras altisonantes que me parecen de una vulgaridad tremenda. Y así otras cosas que me han obligado a echar broncas.

¿Y porqué digo todo esto? Porque otro argentino apellidado Bergolio, creo que es igual que yo. Hablando de que vivimos “en un mundo salvaje”, el 5 de este mes, afirmó que “no se puede convivir con el espíritu de la mundanidad que nos lleva a lo vano, a la prepotencia, al orgullo. Esto es un ídolo, no es Dios y la idolatría es el pecado más grave. La mundanidad es la lepra, el cáncer de la sociedad”. Y continua rechazando “un cristianismo de pastelería, dulce, bonito, pero no cristiano de verdad”.

No podemos, pues, jalar parejo con el mundo, hemos de “remar contra corriente” como ya nos lo advirtieron tres Papas: Juan Pablo, Benedicto y ahora Francisco. Entonces estamos de acuerdo la Santa Sede, el tango y yo. El cristianismo no es una “vereda”, una banqueta amplia, adornada, preciosa, como la de la playa de Copacabana. Ser auténtico cristiano conlleva la bronca, “el lío, el ruido” como dice Francisco. Si por no molestar, por llevar la fiesta en paz, nos tragamos los anticonceptivos, el aborto, la violencia, la injusticia social, la mentira, la explotación, etc., no somos cristianos y estamos perdidos.

 

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