___________________________ Cartas PH __________________________


LA ESTELA DE LOS MISIONEROS


 

21/08/2013

 

Vamos al futbol: Messi entra a la cancha y se persigna, lo mismo que al meter uno de sus muchos goles.

Lo mismo hace Peter Klose, Fabian, Layún, el Maza, Cristiano, el Hobbit, Iniesta, Carlos Vela, el Chaco Giménez, Iker Casillas, Osvaldo Sánchez y no digamos nuestro Chicharito que no solo se persigna sino que cae de rodilla orando antes del juego. Si hasta parece devoto monaguillo.

Y claro, tenía que ser pues son católicos “de nación”: argentinos, mexicanos (parranderos como ellos solos, pero guadalupanos, vaya pues), españoles, franceses, irlandeses, etc...

En otros deportes, vimos a Carlos Mercenario y Canto darse una solemne persignada al triunfar en las Olimpíadas en las marchas del 50 y 20 km respectivamente. En ciclismo el simpático colombiano segundo lugar del Tour de France.

Y si vamos a los toros, los toreros con más razón se persignan y se encomiendan a todos los santos del cielo (cuyas imágenes llevan en la montera), porque es bastantemente más peligroso un toro que un faul futbolero.

Recuerdo a una de mis ídolas, (porque tengo varias como la Isinbayeva o la Sharpova), a Karla Sánchez, montada en un magnífico caballo, esperando a su primer enemigo y recetarse una persignada “de catecismo”.

Pero también vemos ese rito católico en futbolistas africanos como Drogba, Eto’o, en caribeños como Didier Riascos, el finado Chucho o en el negrazo Usaín Bolt después de refrendar el título del hombre más rápido de la tierra.

Y eso me emociona aún más. Por los países africanos o caribeños, pasaron misioneros católicos evangelizando a los de raza negra. Famosos son los “Padres Blancos”, pero también Combonianos, los Misioneros de Guadalupe y otras muchas Congregaciones, sacerdotes, religiosos y religiosas que dejando su Patria, su comodidad y su seguridad arriesgando hasta su vida misionando en situaciones de extrema pobreza. Innumerables han sido los mártires en Países como Uganda, Senegal, Tanzanía, Chad, Somalia, asesinados durante las crudelísimas guerras tribales que nadie entiende.

En Kenia han dejado su huella y su vida, las Religiosas del Verbo Encarnado entre otras Congragaciones. Durante 20 años trabajó en Kenia la cepepiana Malena González, muy hija mía.

Persignarse, hacer la señal de la Cruz cubriendo nuestro cuerpo invocando aunque sea tácitamente a la Santísima Trinidad, es un acto sublime de fe, heredado de nuestras madres, aunque se haga casi mecánicamente: es en el fondo toda una oración.

Hagámoslo nosotros cotidianamente con más consciencia, con más devoción, con más lentitud, dándole gloria a Dios por Cristo el Señor.

 

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