___________________________ Cartas PH __________________________


DIAMANTE EN BRUTO


 

16/12/2012

 

Amigos:

Me gusta consultar el diccionario a menudo y me encontré la definición de los diamantes. No entendí gran cosa, pero se los comunico para que no digan:

“Diamante: Forma alotrópica de carbono; cristaliza en octaedros o dodecaedros rómbicos”.

¿Cómo la ven? El caso es que los diamantes “son forever” como decía James Bond y son “muy mucho” apreciados, como decía Santa Tersa de Ávila.

Son extraídos como piedras en varias partes del mundo, en especial en Sudáfrica y son los “diamantes en bruto” que hay que enviarlos por ejemplo a Ámsterdam en donde esas piedras durísimas son estudiadas y aprovechando sus rombos octaédricos o dodecaédricos, los pulen de maravilla dejando ver sus aristas y colores.

Hay católicos cuya religión es como un diamante en bruto: consiste en lo que llamamos “piedad popular”, que se expresa por ejemplo en peregrinaciones, novenas, objetos como escapularios, danzas, disfraces, cohetones, imágenes, etc. Es expresión verdaderamente religiosa, expresión de mucha fe, digna de todo respeto. Pero habrá que pulirla para darle mayor profundidad.

Hay otros cuya religión no es un diamante en bruto, sino una “religión de brutos” y me refiero precisamente a Santaclós, metido como lavativa en los hogares católicos por los comerciantes, brutalidad importada de los gringos cuasi-paganos, capaces de cantarle a un reno de nariz colorada en vez de a Jesús... Sin comentarios.

¿Cómo “pulir” nuestra fe? Por medio de la Liturgia, esa maravilla de la Iglesia Católica, que nos descubre los “rombos dodecaédricos” de la Historia de la Salvación. Si nos sincronizamos con el Año Litúrgico, pasando por el tiempo de Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y tiempo Ordinario, ¡cuántas “facetas” maravillosas descubriremos en nuestra Fe!

Una clave sencilla, por ejemplo en este tiempo de Adviento, es ver en el Misal que el Adviento no es nada más el recuerdo de lo que aconteció hace 2012 años, el hecho inaudito de que Dios quiso hacerse uno de nosotros a partir del “SI” de María Virgen Santísima, sino que meditamos también la noticia del fin del mundo, aparece la figura egregia de Juan el Bautista, y la Iglesia nos señala también la segunda venida del Salvador, llamada Parusía. Nos invita a decir de corazón “¡Ven Señor Jesús” y nos lo da en cada Sacramento en especial en la Sagrada Eucaristía. El que vino y vendrá al fin de la Historia, SIGE VINIENDO AL ALTAR TODOS LOS DÍAS, o sea, se abre a nuestra alma el panorama de nuestra Fe al Misterio de la Salvación de los hombres a partir de “Cristo el Señor y Dueño de la Historia”, como nos lo presenta el tercer Prefacio de este tiempo de Adviento.

Conclusión: que no sea nuestra religión un diamante en bruto: entremos de lleno en la Liturgia católica y gocemos la sublimidad del Amor de Dios por nosotros. Concretamente, compren su Misal Diario y aunque no puedan asistir todos los días, lean todos los textos, recen con ellos en familia, únanse a la Iglesia de todo el mundo que está vibrando al unísono con las fiestas de Navidad.

 

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