___________________________ Cartas PH __________________________


DE GENEROS Y SEXOS


 

27/11/2012

 

Queridos Amigos:

¡Los líos legales en España!

Resulta que las leyes en la Madre Patria han definido constitucionalmente el matrimonio de una manera insólita. Dado que ya se aceptó el “matrimonio” entre homosexuales ha dejado de ser la unión de hombre y mujer sino de dos ciudadanos cualesquiera y no se puede hablar de hombre y mujer ni de esposo y esposa, por lo que se habla de “cónyuges” o de “consortes”.

De esta manera se establece una insólita definición legal del matrimonio con excusión de toda referencia entre el varón y la mujer. Los españoles han perdido así el derecho de ser reconocidos expresamente por la ley como “esposo” o “esposa” y han de inscribirse en el Registro Civil, como “Cónyuge A” o “Cónyuge B”.

Los Obispos españoles han levantado de nuevo su voz a favor del matrimonio entre hombre y mujer con un documento estupendo llamado “LA VERDAD DEL AMOR HUMANO”, apoyando el derecho de quienes contraen matrimonio a ser reconocidos expresamente como esposo y esposa; el derecho de los niños y de los jóvenes a ser educados como esposos y esposas del futuro; y el derecho de los niños de disfrutar de un padre y una madre, en virtud de cuyo amor fiel y fecundo son llamados a la vida y acogidos en una familia estable. Ninguno de esos derechos son reconocidos por la nueva ley.

¡Es todo un relajo! Hace tiempo recibí un artículo que se llamaba “Mi mamá se llama Ricardo”. No sabemos todavía las repercusiones psicológicas y sociales que tendrá la unión de homosexuales y su “derecho” de adoptar niños, porque el fenómeno es reciente. Lo veremos dentro de 15 o 20 años cuando esos niños, ya adultos, tengan que definir su vida. Si por desgracia, por el mal ejemplo, resultan también homosexuales, seguirá el problema indefinidamente; pero si a pesar de todo el niño madura heterosexualmente al ver que sus amigos tiene papá y mamá, no me imagino la problemática existencial que llevarán por dentro.

Pidamos por los homosexuales, hombres o mujeres. Su problema es mayúsculo: que Dios los ilumine y les ayude a manejarlo. La salida del clóset no ha resuelto nada.

 

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