___________________________ Cartas PH __________________________


Jueves Santo
¡QUÉ BUENO QUE HAY IMÁGENES!


 

05/04/2012

 

Desde hace algunos días pasan por mi calle los “Chalmeros” cargando sus mochilas y cobijas, mal vestidos, cansados, (caminan cuesta arriba hacia la Venta) y cargando también sus Crucifijos, algunos pequeños pero otros grandes y pesados. Hombres, mujeres, jóvenes y hasta niños, pasan, porque pasan. Les esperan 60 kilómetros caminando a campo traviesa, haciendo escalas en donde sea, durmiendo bajo las estrellas hasta donde las fuerzas del día les permitan llegar.

Van a visitar al “Santo Señor de Chalma”, una bella imagen colonial de Cristo crucificado. Llevan en su corazón sus acciones de gracias, sus penas y peticiones, sus consuelos y esperanzas. Harán un alto bajo la sombra del magnífico ahuehuete de Oculian donde aprovecharán para darse un descanso y tal vez refrescarse los ampollados pies en el manantial.

Al llegar al Santuario, se coronarán con flores y bailarán en el atrio como es la costumbre. Introducirán al templo sus Crucifijos para que los bendiga el Sacerdote a pesar de que tal vez los han llevado año tras año.

Como los chalmeros, procesiones se realizan por todos lados: desde la multitudinaria y turística de Iztapalapa, hasta las de los pequeños pueblos y rancherías, pasando por las impresionantes de Taxco donde acompañan a 300 imágenes de Cristo crucificado y a diversas y antiguas imágenes de la Virgen Santísima en distintas advocaciones. Imágenes, sí, benditas imágenes veneradas que han despertado la devoción de nuestro pueblo generación tras generación. Imágenes que nos recuerdan los momentos más importantes de nuestra Fe católica. Imágenes que son como Evangelios ambulantes, imágenes que mueven a la contrición, a la conversión, al arrepentimiento, a la esperanza. Imágenes benditas que no nos permiten olvidar el costo de nuestra redención y que facilitan que el pueblo comprenda el amor infinito de Dios por nosotros. En España 500 Cofradías realizan procesiones semejantes

¡Qué bueno que tenemos imágenes sagradas! ¡Qué bueno que la Iglesia con su sabiduría, sostiene la necesidad y conveniencia de tenerlas y venerarlas! Hay estatuas sencillas, elaboradas con materiales corrientes como paja, carrizo, pasta de caña, hierro forjado, etc. elaboradas por manos tan piadosas como rudas. Pero hay otras imágenes que son verdaderas obras de arte: Vírgenes hermosísimas de madera estofada, de mármol o de porcelana; impresionantes Cristos esculpidos como los del gran español Berruguete o el inmenso Bernini. Y también pinturas: Velázauez, Bloch, Rubens, Rembrandt, Zimmerman, Miguel Ángel, el místico Greco y hasta la del original Dalí. Las imágenes, esculturas o pinturas, ponen ante nuestros ojos los misterios de la Fe y nos recuerdan constantemente el amor que Dios nos tiene.

¡Qué bueno que Dios ha suscitado “imagineros” en todo el mundo en todas las culturas, grandes artistas o sencillos y piadosos cristianos.

Y los chalmeros entre tanto siguen desfilando por mi calle, con sus Crucifijos a cuestas. Van con toda la fe del mundo aunque tal vez su teología o instrucción religiosa sea muy escasa.

¡Que Dios los bendiga!

 

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