___________________________ Cartas PH __________________________


LA GRACIA


 

07/01/2012

 

Amigos queridos:

¡Cuántas veces por todos lados, en pláticas, juntas, escritos, Eucaristías, reuniones sociales, he hablado de la Gracia Santificante! Es un concepto tan enorme, tan desmesurado, que sencillamente no nos cabe en la cabeza. Nos sobrepasa por todos lados y no tenemos otra opción que aceptarlo aunque jamás de los jamases podremos entenderlo.

Tratando de encontrar una fórmula para memorizar el concepto, caminando por el bosque del Desierto de los Leones (que me queda a dos kilómetros de casa), se me ocurrió inventar una melodía, una tonada, porque la música nos ayuda a recordar la letra de las canciones. Pensemos en “Solamente una vez”, “¡Ay, ay, ayay, canta y no llores...” Y compuse (ya soy “cantautor”) una tonada para recordar fácilmente la siguiente verdad:

“PARTICIPAR EN LA VIDA DIVINA

ESA ES LA GRACIA DEL SEÑOR”

Claro que no sé ponerlo en notas ni en pisadas de guitarra, pero con los fieles que frecuento lo hemos cantado muchas veces para grabar en la mente la verdad más grande de la Fe Católica. ¡Y ha dado resultado!

En estos días Navideños, la Iglesia nos ha recordado este hecho, esta verdad en muchas de las oraciones de la Eucaristía y del Oficio Divino o Breviario. Lo malo es que no nos fijamos. Dios todopoderoso, Creador del Universo, nació hombre en Belén. ¡A quién se le ocurre! ¡Y en qué circunstancias! Por eso lo celebramos con tanta alegría, muchas veces con gran frivolidad y descarrilándonos feamente metiendo al idiota de Santaclos o convirtiendo las posadas en una serie de fiestas paganas nada religiosas.

El nacimiento de Dios hecho carne como, nos lo dice San Juan, es inaudito. ¿Y para qué Dios de hizo hombre? Con todos los Santos Padres y la Iglesia, San Agustín nos lo dice hoy de la siguiente manera:

“DIOS SE HIZO HOMBRE PARA QUE HOMBRE SE HICIERA DIOS”

¿Podremos algún día asimilar esta verdad?

 

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