___________________________ Cartas PH __________________________


¡CÓMO HAN CAMBIADO LOS TIEMPOS!


 

20/11/2009

 

Amigos, les comunico un auténtico chisme:

Fíjense que el 20 de noviembre de 1902, en pleno porfiriato y nótese, cuando todavía no se celebraba en este día la Revolución que no tardaría en estallar, en aquella Ciudad de México que terminaba en la calle actual de Bucareli y cuando se denominaban las calles por algún personaje que ahí había vivido (mi papá vivía en la calle de Juan Manuel que ahora es Uruguay) y la calle de Madero era la de Plateros y el estúpido Eje Lázaro Cárdenas era, cual debe ser, San Juan de Letrán; cuando las hortalizas llegaban de Xochimilco en chalupas por el Canal de la Viga y el Sereno calmaba a la población con el famoso: “¡Las nueve y sereno!” y los pregoneros anunciaban sus productos por calles y avenidas, sucedió lo siguiente:

En una de las casas elegantes se efectuaba un baile pero en extremo escandaloso. Los pobres vecinos no podían dormir porque si en la calle estaba todo sereno, dentro era un borlote tremendo. Se quejaron a la policía y cuando los gendarmes llegaron se encontraron con sorpresa que se trataba de un baile de homosexuales. Acto seguido los apresaron a todos, en numero de 41 (de ahí el insultativo número 41) y fueron enviados sin contemplaciones al “destierro” que en aquel entonces era Yucatán, la amable península a la cual no se llegaba sino por barco vía Veracruz. Lo más escandaloso del famoso baile fue que entre los alegres “diferentes” se encontraba nada menos que el hijo de Ives Limantour, secretario del Presidente Díaz.

¡Ay que tiempos, Señor Don Porfirio! Ahora, aniversario del aquel escandaloso baile y de la Revolución que mandó al destierro (ahora sí fuera de México, a Francia) al Presidente Díaz, vemos con pena que la homosexualidad se exalta como una cosa que debe llenar de orgullo y hasta desfiles ridículos organizan con la complicidad del gobierno y la divertida complacencia de los ciudadanos.

No podemos, no debemos contagiarnos de tanta tolerancia: la sodomía es un pecado “contra natura”que ofende a Dios, condenada explícitamente en la Sagrada Escritura, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La relación sexual no es una opción cualquiera como puede ser tomar chocolate o café. Dios nos creó machos y hembras con todo lo necesario para tener hijos y por medio de la adopción que brinda el Bautismo, llenar su Gloria. Al crearnos Dios dijo: “Creced y multiplicaos”, NO dijo “diviértanse con sus genitales, sea como sea, del sexo que sea”.

Estamos por desgracia en una época de corrupción integral, que se está pagando muy caro: como consecuencia de la “nueva moral sexual” que considera la Moral Cristiana una cosa obsoleta perdida en el pasado, ha venido la inminente extinción de pueblos enteros porque todas las cosas que se hacen para divertirse sexualmente, evitando cuidadosamente la reproducción, están causando la implosión demográfica, la proliferación de enfermedades venéreas y de paso la urgencia de importar mano de obra del tercer mundo. La meta poblacional de dos hijos por pareja, no está dando resultado porque no todos los hijos llegan la edad de reproducción, otros son estériles y muchos se quedan solteros. Eso ya lo estamos viviendo, no son cuentos. Pregúntenle a los franceses, a los holandeses, etc... Los gobiernos como el de Suecia, están dando grandes facilidades para que se tenga un tercer hijo, pero falta que se animen.

Si por alguna razón se tienen inclinaciones homosexuales, la virtud de la castidad ha de guardarse como sucede con los heterosexuales. Hay que diferenciar entre inclinaciones y acciones. El heterosexual debe controlar su gusto por las mujeres y el homosexual por los hombres: el NO FORNICARÁS es parejo, ni modo. Y es la única fórmula para agradar a Dios y para no meternos en líos en esta vida, que lo digan los bígamos y los sidosos.

PH

 

Leer más Cartas PH >