___________________________ Cartas PH __________________________


UN PROBLEMA ENORME


 

09/12/2011

 

Queridos Amigos:

¿Quién de nosotros no tiene algún pariente divorciado y vuelto a casar? parece que actualmente aquella solidez indestructible del Sacramento del Matrimonio en la cual crecimos con la confianza total de que papá y mamá permanecerían obviamente en casa unidos indisolublemente hasta que la muerte los separara es cosa del pasado.

Los novios siguen casándose “por la Iglesia”, o sea pasando por un templo católico bien adornado, con música de fondo, luciendo sobre todo ella su soñado vestido de novia, con la presencia indispensable de uno o varios camarógrafos (porque el video es absolutamente esencial), ah, y también, faltaba más, ante un sacerdote.

Pero a pesar de haber pronunciado aquellas hermosas palabras: “Te seré fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad...” parece que en el fondo existe la cláusula “Si me va bien contigo, porque si no...”

Entonces lo que aparentemente se estaría realizando sería un Sacramento en el cual Dios está presente y sobre el cual la Iglesia no tiene potestad: “Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre” (Mt 19, 6), pero tal vez se trata simplemente de un hipócrita espectáculo de película. Aquél “amor” condicionado desaparece y se recurre al divorcio y lógicamente a una segunda unión que ya no puede llamarse matrimonio sino adulterio aunque se casen por lo civil. Según la ley de Dios y por lo tanto de la Iglesia, quedan en pecado y no podrán acercarse a la Sagrada Comunión como cuando existe cualquier pecado mortal.

La situación puede ser dolorosa para los divorciados y vueltos a casar. El Papa Benedicto dijo al periodista Peter Seewald lo siguiente: “Por un lado existe la certeza de que el Señor nos dice: el matrimonio que se ha contraído en la Fe es indisoluble. Nosotros no podemos manipular esa palabra. Debemos dejarla así, aun cuando contradiga las formas de vida hoy dominantes. Abandonar el matrimonio monógamo o interrumpir la lucha a favor de esa modalidad estaría en contradicción con el Evangelio”.

Importante en sumo grado es la expresión: “El matrimonio que se ha contraído en la fe es indisoluble” porque tal vez en muchos casos la Fe ha estado ausente y el Sacramento del Matrimonio no existió y fue inválido. No se casaron “en Cristo” sino en una iglesia.

¡Qué difícil es para la Iglesia ser consecuente con el Evangelio! No se trata de ser popular sino de ser fieles a Jesucristo cueste lo que cueste.

 

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