___________________________ Cartas PH __________________________


SANJAY GUPTA EN SOMALIA


 

07/11/2011

 

Aparece en la pantalla un muchacho norteamericano muy bien parecido, bien peinado, con una playera oscura que deja ver su sano y atlético cuerpo. Es en el programa del Doctor indio Sanjay Gupta realizando una misión en los campos de refugiados de Somalia, donde miles y miles de famélicos africanos no esperan sino la muerte. El contraste es impresionante.

El suelo, la tierra, seca, árida, vacía, inclemente. Malas cabañas o refugios hechos con escuálidas ramas y trapos defienden del sol a adultos cadavéricos con sus moribundos hijitos en brazos, asediados por las odiosas moscas y los ojazos lánguidos y sin expresión alguna. Esperan la inevitable muerte porque no hay agua, no hay comida, no hay medicinas, no hay vacunas. No hay nada. Han venido desde lejos huyendo de la guerra, abandonando todo para sobrevivir y no encuentran ni esperan sino la muerte en tierra ajena. Ni con la llegada de alimentos suficientes podrán sobrevivir porque sus organismos están ya tan dañados, que no digerirán lo que pudieran comer.

Decía el joven americano que no han llegado vacunas en contra del sarampión y otras enfermedades infantiles y que podría haberse salvado muchas vidas. Y nos preguntamos, ¿para qué? ¿Para qué vivir? ¿Para prolongar la agonía, el hambre, el dolor? Están amenazados de muerte más de 600 mil refugiados y no hay como salvarlos.

Pero de mientras en Estados Unidos están implementando un viaje tripulado a Marte para saber si en ese planeta donde han descubierto rastros de agua, hubo alguna vez seres vivientes por elementales que hubieran sido. ¡Millones de dólares para ese inútil proyecto mientras en Somalia mueren niños y adultos por centenas cada día.

Tétrico, tristísimo, horrible, fue ver el entierro de niños en un lugar cualquiera afuera cerca de los refugios. A cincuenta centímetros profundidad de la superficie de arena, colocaban un cuerpecito envuelto en un trapo y al cubrirlo quedaba un montículo como tumbita al lado de otras muchas...

Dios bendiga al Doctor Gupta y a sus colaboradores incluido el americano que trabaja en una misión destinada al fracaso de antemano, porque mientras se intenta llegar a Marte, miles morirán inevitablemente cada día de hambre, de sed, de enfermedades... ¡En este mundo vivimos!

No nos queda, amigos, desde este México bendito que nos da de comer, sino rezar muy devotamente para que el Señor de Misericordia se acuerde de los somalíes, sudaneses, kenianos etc... y abrevie sus sufrimientos. Amén.

 

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