___________________________ Cartas PH __________________________


¡QUÉ BONITA FAMILIA, QUÉ BONITA FAMILIA! (Pompín Iglesias)


 

30/10/2011

 

El Concilio Vaticano II inició sus trabajos hace ya 49 años y dejó a la Iglesia y al mundo entero un torrente de sabiduría que no hemos todavía asumido en su totalidad. En el magnífico documento “Gaudium et Spes” (Gozo y Esperanza) que trata de la relación de la Iglesia con el mundo, entre muchas otras cosas dice lo siguiente:

“La humanidad, amenazada ya hoy por graves peligros a pesar de sus admirables progresos científicos, puede llegar a conocer una hora funesta en la que ya no podría experimentar otra paz que la paz horrenda de la muerte”.

Seguramente, en aquellos tiempos de la “guerra fría”, el Concilio pensaba en una posible guerra atómica, en la cual despareceríamos todos en un instante. Pero todavía no se conocían los descubrimientos sensacionales en el campo de la genética y habría entonces que corregir diciendo en vez de “a pesar”, “a causa de” los progresos científicos.

Miren lo que está pasando: existen “bancos de esperma” en los cuales se almacena semen donado anónimamente por un hombre y se va vendiendo e implantando en cuantas mujeres lo requieran. Así una mujer concibió a su hija Avihai en Jerusalén y ahora resulta que la chica tiene 70 hermanos regados por el mundo. La señora ya conoció a 11 de ellos y faltan 57 a los que quiere conocer por lo siguiente: muchas de esas madres viven en las mismas colonias y después no pueden saber si sus hijos están creciendo junto a sus medios hermanos, de los cuales pueden surgir matrimonios, y hasta los ganaderos saben que cuando se cruzan hermanos, la raza se degenera fatalmente.

¡Qué razón tenía el sarcasmo de Pompín Iglesias!

 

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