___________________________ Cartas PH __________________________


SOMOS SANTOS


 

17/10/2011

 

Queridos Santos amigos míos:

Pues sí: somos Santos. He aquí lo que Benedicto dijo en Alemania:

“El Apóstol San Pablo se atreve a llamar ‘santos’ en muchas de sus cartas a sus contemporáneos, los miembros de las comunidades locales. Con ello subraya que todo bautizado es santificado por Dios, incluso antes de poder hacer obras buenas. En el Bautismo el Señor enciende, por decirlo así, una luz en nuestra vida, una luz que el Catecismo llama la Gracia Santificante. Quien conserva dicha luz, quien vive en Gracia, es Santo”

No cabe duda, amigos, que uno de los descubrimientos más impactantes de las Jornadas de Vida Cristiana es el hecho de que la Gracia es nada menos que participar de la Vida Divina. Desde el Bautismo, somos divinizados como lo dicen en múltiples ocasiones los Santos Padres, aquellos magníficos varones de los primeros 10 siglos de la Iglesia: San Juan Crisóstomo, San Gregorio Nacianceno, San Agustín, San Cirilo y 100 más.

Como que el título de ‘santos’ sentimos que nos queda grande, pero es la pura realidad. Viviendo en Gracia de Dios, somos santos aunque no seamos perfectos. Nuestro Señor en la parábola del Sembrador, dijo que algunos granos dieron “El ciento, el sesenta o el treinta por ciento” o sea que hay cristianos enormes como Juan Pablo II o Teresa de Calcuta, por no poner sino dos ejemplos; pero aunque no lleguemos a esa altura y seamos ‘santitos’ podemos y debemos luchar por mejorar.

Lo único que nos priva de la Gracia Santificante, de la Vida Divina, es el temido pecado mortal, que por eso se llama mortal, porque asesina la Vida de Dios en nosotros. Por supuesto que ni de chiste debemos atrevernos a cometer esa clase de pecados, con pleno conocimiento, plenos consentimiento y en materia grave, las tres condiciones para morir a la Gracia.

Pero tampoco hemos de consentir y tolerar faltas menores, ‘pecados veniales’, imperfecciones, so pretexto de que no nos privan de la Gracia. Si somos santos de apenas el 30%, debemos luchar seriamente por elevar nuestro rendimiento, nuestra ‘marca de santidad’, como los atletas no se conforman con mediocridades. “Más alto” es una de las consignas olímpicas. ¡Vaya pues!

PH

 

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