___________________________ Cartas PH __________________________


¡QUE NO LE DIGAN, QUE NO LE CUENTEN!


 

08/10/2011

 

El merolico grita su pregón y anuncia el “Aceitito de San Miguel”, producto maravilloso que es capaz de curar desde los callos hasta el cáncer. ¡Y no falta quien lo compre!

El Gobierno es un mega-merolico que empleando toda una serie de eufemismos que ocultan la verdad desnuda, convence a algunas mujeres de que la “Píldora del día siguiente” es el remedio maravilloso y eficaz para remediar el desliz de la noche anterior y evitar el drama de un embarazo no deseado (habiendo realizado cuidadosamente todo lo necesario para ello).

La bronca parte de aceptar o no si en el momento de la fecundación del óvulo femenino por el esperma masculino existe ya un nuevo ser humano o es un conjunto amorfo de células.

¡Que no le digan, que no le cuenten! En el momento de la fecundación se fusionan ambos núcleos y queda completo un nuevo genoma de un nuevo ser humano. ¡Ahí hay ya un bebé!

Algunos llaman pre-embrión al óvulo fecundado hasta que se implante en el útero, pero dicho término es una manipulación mentirosa del lenguaje en la búsqueda de negar el estatuto personal del embrión precoz. Los datos de la genética muestran que aunque se acepte el término de pre-embrión, se trata siempre de una vida humana individual, la cual sin saltos cualitativos, sostiene su desarrollo autogobernado, continuado, gradual y coordinado hasta su nacimiento. Se trata pues de un nuevo ser humano y por consiguiente, atentar contra su vida mediante la interrupción de su desarrollo en cualquier momento anterior al nacimiento normal, es un aborto, o sea un crimen homicida.

¡Que no le digan, que no le cuenten! Se dice que la píldora del día siguiente, RU 486, no es abortiva porque actúa dentro de las 72 horas siguientes al coito impidiendo la fecundación o bien antes de que el pre-embrión o cigoto se implante (o sea se anide) en el útero y se inicie el embarazo. Es otra forma de manipular la realidad, pues la vida humana ya se inició en el momento de la fecundación y no hasta el momento de la implantación.

La RU puede ciertamente impedir la fecundación, pero esto no sucede siempre dependiendo del momento del coito y de no ser así, impide la anidación del bebé que muere por falta de los nutrientes que le daría la madre por medio de su sangre en el útero. Si este último caso no sucediera, por ejemplo, tan solo en un 5%, estaríamos jugando con la muerte de ese 5% de seres humanos, pero la cosa es mucho peor: estudios muy científicos en bioética, demuestran que la eficacia es tan solo en un 69.1%, o sea, ¡usar la RU es un crimen!

¡Qué curioso: usar los aparatos reproductores para no reproducirse! ¡Vaya pues!

PH

 

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