___________________________ Cartas PH __________________________


HAY TRES NIVELES


 

02/10/2011

 

Queridos Amigos y amigos de mis amigos:

La discusión estuvo a peso en la Suprema Corte la semana pasada. Opiniones encontradas e irreductibles hicieron que las cosas quedaran como estaban: los Estados de Baja California y de San Luis Potosí, prohíben en su constitución estatal el aborto en contra de la federal. ¡Alabado sea Dios y ojalá que otros estados, todos, hagan lo mismo, digan los perredistas lo que digan!

El asunto es de suma gravedad (que lo pregunten a los abortados) y creo yo hay tres niveles para pensar en ello:

Primer nivel: el de las leyes humanas. Políticos y licenciados en las distintas Cámaras, analizan la realidad de nuestra Patria y reforman o dictan nuevas leyes por mayoría de votos. Ahí son los jaloneos y sabemos que muchas veces no buscan el bien común sino el poder partidista. Pueden aprobar aberraciones pero que son “políticamente correctas”. Ya darán cuentas a Dios...

En este nivel de leyes humanas la Suprema Corte se enredó en leyes y constituciones para obligar a esos Estados a despenalizar el aborto para defender el supuesto “derecho” de las mujeres para asesinar a sus hijos oponiéndose al derecho de vida del concebido. Las pitas estuvieron enredadas, porque aparentemente lo que objetaban era la capacidad de los Estados de tener sus propias decisiones. La cosa se trabó por un voto y las cosas siguieron como estaban. Así de frágil es la democracia. Un solo individuo puede poner en peligro a miles de ciudadanos.

Segundo Nivel: el científico. Dijo un Magistrado con toda razón, que no le toca a la Suprema Corte determinar el momento de la concepción de un ciudadano. Eso le toca a la ciencia, a la Biología. Y parece ser que algunos Magistrados o no han estudiado ese aspecto o bien optan por lo políticamente correcto aún en contra de la ciencia.

La cosa es realmente muy simple: el varón aporta, en un acto sexual, semillas humanas porque es humano. No son espermatozoides de gorila o de perro. Por su parte la mujer, aporta el óvulo, evidentemente humano porque es humana. Y de estos dos elementos humanos, empieza una vida obviamente HUMANA.

¿Qué otra cosa podría ser? Esa morulita que empieza inmediatamente a dividirse y subdividirse, ya tiene todo lo necesario para tomar forma de bebé, de un ser perfectamente humano. Tan solo le hace falta nutrición, que maravillosamente aporta el vientre de la madre. ¡Ahí viene un niño, no un ajolote que después se convierte en ser humano!

Una prueba también científica aunque ilícita, es la fecundación “in vitro” que se realiza en un laboratorio sin la presencia de los donadores. Se congela el óvulo fecundado hasta que se implante en una matriz alquilada y el niño que surge, es igualito a sus padres biológicos y no a la madre subrogada. Esa señora no aportó más que nutrición. Era hijo de sus padres desde antes de la implantación con todos sus genes hereditarios ya presentes.

Tercer Nivel: El religioso. En la Corte Suprema no se discutió nada de esto evidentemente, pero la Fe, de acuerdo con la biología y con la lógica, nos dice de antemano, que desde el momento de la concepción, existe un ser humano y no hasta las 12 semanas en México o 20 en España (¡ay las leyes humanas!).

Para muestra basta un botón: La Iglesia desde hace siglos, ha celebrado gozosa la INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA, representada en infinidad de esculturas y pinturas bellísimas desde mucho antes de que fuera declarada Dogma por Papa en 1854. Estamos celebrando no el nacimiento de la Virgen, sino su concepción, allá en el seno de Santa Ana, que ni supo el milagro que Dios estaba realizando en vías del nacimiento del Salvador. María fue liberada de la culpa original desde el instante mismo de su concepción y no a las 12 semanas o en su nacimiento nueve meses después.

Otro argumento que nos brinda la Sagrada Escritura es lo que sucedió en la Anunciación y en la Visitación de María a su prima Santa Isabel: dice la Biblia que en la Anunciación, desde el instante en que María de Nazaret pronunció aquél glorioso “Hágase en mí según tu palabra”, el Verbo se hizo carne en su vientre purísimo y ella salió “presurosamente”, en unos cuantos días, a servir a su prima en su embarazo. Pero ya sabemos lo que pasó: Jesús tenía unos cuantos días de vida, medía apenas unos milímetros y San Juan Bautista lo reconoció y también Isabel exultó reconociendo la presencia intrauterina en María de su “Señor” o sea de Dios en su casa. ¡Eso lo hemos sabido desde siempre aunque la Suprema corte lo quiera ignorar!

Amigos: somos o no somos. ¿Nos dejaremos regir por imperfectas leyes humanas como si fuéramos borregos o tenemos argumentos para luchar en contra de ellas? Por lo visto en México cualquiera puede vociferar aberraciones como la aprobación de aborto pero nosotros, la Iglesia, debe permanecer callada. No tenemos libertad de expresión. No quieren que ni el Papa opine. Es nuestra obligación en primer lugar, estudiar a fondo el asunto y después argüir con quien sea, en el plano que sea, en el lugar que sea. ¡Cómo lo hizo Margarita Zabala ante los medios, que Dios la bendiga!

PH

 

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