___________________________ Cartas PH __________________________


LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD


 

29/08/2011

 

Queridos Amigos:

Cuando el gran Juan Pablo II llegó al Encuentro Juvenil a San Juan de los Lagos, asistimos del CPP 80 en dos camiones repletos. Fue una odisea ambivalente porque por un lado la organización fue espantosa, pero por otro lado Juan Pablo compensó todo.

Lo que más me chocó en esa ocasión fue precisamente la actitud de los jóvenes mexicanos. ¡Bola de nacos! Lo que les importaba era echar sus porras sin cesar, una y otra vez. No les importaba un comino el mensaje que el Papa nos traía (que fue sensacional), sino hacer ruido. Hasta el Papa se molestó porque no lo dejaban hablar y a la hora de la Comunión, cuando los Sacerdotes bajamos hacia los muchachos, a nadie le importó la Eucaristía: no iban a comulgar, sino a gritar porras. Regresé a la sacristía con el copón prácticamente lleno y con el corazón triste y vacío.

Recuerdo todo esto porque puede suceder que los mensajes de Benedicto también pasen desapercibidos y los miles de muchachos hayan ido más que nada a truristear y a echar gritos.

Varios jóvenes Laicos Maristas de mi parroquia asistieron, y regresaron emocionados tanto por la presencia sencillita de nuestro Papa, como por la acogida estupenda de parte de los Padres y Laicos Maristas españoles. ¡Qué diferencia de lo acontecido en San Juan de los Lagos!

No quiero ahora que la palabra del Papa Benedicto pase desapercibida y olvidada. Es por eso que pienso enviarles algunos párrafos resumidos de sus mensajes.

El 18 de agosto en el aeropuerto de Madrid expresó lo siguiente:

“Los jóvenes están interesados por Cristo o en busca de la verdad que de sentido genuino a su existencia. Vienen en busca de Dios, cansados de tanta superficialidad, del consumismo y hedonismo imperantes, de tanta banalidad a la hora de vivir la sexualidad, de tanta insolidaridad, de tanta corrupción, pues saben que sin Dios sería difícil afrontar esos retos y ser verdaderamente felices.

Pero con Él a su lado tendrán luz para caminar y razones para esperar. Yo vuelvo a decir a los jóvenes con todas las fuerzas de mi corazón: que nada ni nadie les quite la paz; no se avergüencen del Señor”

 

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