___________________________ Cartas PH __________________________


EL VIEJO SAGRARIO


 

30/07/2011

 

Entro al templo Parroquial. Está solo en la penumbra del atardecer y me acerco a visitar a Jesús en el Santísimo Sacramento. Una lamparita roja me señala el Sagrario y me dice:”Aquí está Él”. Me arrodillo y adoro a mi Dios ahí encerrado...

Me fijo en el Sagrario y veo que está deteriorado por el tiempo, ya no tiene el brillo de antes, tal vez de tantas veces que lo han limpiado. Se le ve la edad.

Pero tiene a Dios en su interior y de ahí ha salido Jesús miles de veces para regalarlo a los fieles. ¡Cuántas y cuántas Hostias Santas han salido de sus entrañas! Ha alimentado con el Pan de los Ángeles durante décadas a millares de cristianos, como una fuente inagotable de Gracia. ¡Qué útil ha sido y sigue siendo a la Parroquia, a la Iglesia, a pesar de su edad! Sólido, fuerte, seguro, aunque sin aquel brillo exterior de su juventud

Y le tengo envidia al viejo Sagrario: también yo estoy viejo, ya no soy el de antes. ¡Tengo tantos achaques! Me identifico con ese viejo Sagrario y quisiera ser como él. Deseo con toda el alma tener a Dios en mi corazón permanentemente, para siempre, y lo que es más, saberlo dar gozosamente a mis hermanos, repartirlo alegremente, convidar a todos de lo que llevo en mi interior. Hacer de mi corazón, como el viejo Sagrario, una fuente inagotable.

¡Gracias, mi viejo Sagrario! Te amo.

PH

 

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