___________________________ Cartas PH __________________________


LA MACETA ROTA


 

05/05/2011

 

Queridos Amigos todos:

Por lo visto la Parábola de “La Maceta seca” les llegó al corazón a algunos de ustedes porque he recibido correos aprobatorios. Y fíjense que ya desde antes tenía en mente otra parábola macetera que les presento hoy.

Realmente al corredor de la casa le faltaba vida, le faltaban colores. La señora fue entonces al vivero de Xochimilco en donde se encuentran las más variadas flores, desde exóticas y caras orquídeas, hasta los humildes malvones, tan socorridos en los tangos.

No fue fácil la elección porque dependía no tan solo de su belleza, sino de la clase de luz que había en el corredor de su casa dado que hay plantas de sol y otras de sombra. Y después de sopesar las condiciones, la belleza y el precio, adquirió una hermosa maceta, de tamaño regular y la llevó a su casa colocándola en el mejor lugar, recibiendo las felicitaciones de su esposo y de sus hijos.

Pero ¡ay los niños! Son capaces de cualquier tontería. En el corredor, sí en el corredor, se pusieron a jugar fut: uno era Messi y el otro el gran Memo. Pero ganó Messi... y le metieron gol a la pobre maceta, que rodó haciéndose mil pedazos y desparramándose la fértil tierra por todos lados. Para que les cuento el drama que hizo la señora y lo que les pasó a los futboleros.

La maceta de la parábola anterior, se secó y la fe de los hijos murió de muerte natural. Pero lo de la maceta rota fue peor porque no solamente no dio flores sino que causó mucho dolor, mucha angustia: los papás se divorciaron y cada quien jaló por su lado para “rehacer su vida”. Las víctimas fueron los hijos sacrificados en un remolino de pasiones al contemplar silencios y frialdad entre los papás y después discusiones acaloradas, escenas violentas, gritos y llantos. En todo este proceso dramático, por supuesto, la presencia de Dios despareció: ni oración, ni rosario, ni estudio, ni Misa, ni nada... la maceta familiar, antes tan hermosa, rota por los suelos hizo morir la fe de la prole.

¿Qué idea puede tener un niño, un adolescente, del amor, del matrimonio, de los Sacramentos, de la familia, de Dios mismo? Yo escuché a un jovencito de 12 años, cuando se hablaba del amor decir en voz baja: “el amor no existe”... ¿Qué le puede pedir un sacerdote a una muchacha flor de una maceta rota? ¿Cómo sanar esos corazones lastimados, desorientados, tristes y desalentados? Si los hijos de una maceta seca se mueren de sed, los de la maceta rota están sangrando. ¿Cómo hablarles del amor de Dios, cómo demostrárselo?

¡Y vivimos en México en un corredor de macetas rotas!

 

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