___________________________ Cartas PH __________________________


¡AY, SARMIENTO!


 

03/01/2010

 

Antes que nada, queridos Amigos, ¡Que les vaya bonito este año!

Se nos acabó el 09 con sus alegrías (espero hayan tenido alguna al menos) y con sus penas, que todo México padeció y para que hago la lista si todos la conocen. Pero en fin, hay que “seguir continuando” como dijo alguien.

Admiro a Sergio Sarmiento, editorialista de Reforma, porque sabe muchas cosas, pero ay Dios, cuando se mete con la Iglesia. Entonces no da una, porque él mismo se declara agnóstico, o sea, que no sabe ni si Dios existe. Para qué se mete. Antier, en su artículo “Las Leyes de Reforma”, dijo lo siguiente:

“La Ley Juárez suprimía los fueros ante la justicia en particular el militar y el eclesiástico. La Ley Lerdo promovía la desamortización, la venta obligada, de los bienes de las corporaciones como la Iglesia y las comunidades indígenas. La Ley de Iglesias prohibió el diezmo obligatorio. A esta se añadieron la Ley de la Nacionalización de los bienes del Clero, la Ley del Matrimonio civil, la del Registro Civil, la Ley de la Exclaustración de Monjas y Frailes y la Ley de Libertad de cultos”

En cristiano esto quiere decir darle en la torre a la Iglesia Católica. En primer lugar el gobierno se roba todos los bienes eclesiásticos, que eran por cierto cuantiosísimos pero que con ellos sostenían los innumerables institutos de beneficencia de los cuales hacemos referencia en el Folleto EVC y que cayeron en manos de políticos liberales, de sus parientes y amigos, dejando a la población sin protección alguna hasta la institución del Seguro Social a mediados del siglo pasado.

A los indios también los dañaron, robándoles sus tierras comunales. Todavía en este tiempo, los naturales del Desierto de los Leones, reclaman que los bosques son suyos “Por Cédula Real de Carlos V”.

De un plumazo, sin otra razón más que adueñarse de los conventos, suprimen los votos religiosos y mandan a la calle a monjas y monjes en general pero en especial los de clausura.

La institución familiar sufrió un golpe mortal al instituir el matrimonio civil, que de por sí no tendría nada de malo porque registrar en un juzgado los matrimonios y los nacimientos, sería hasta positivo; pero al mismo tiempo se aceptó la disolución matrimonial con el divorcio, ignorando la indisolubilidad querida por Dios. A la larga hemos llegado al matrimonio homosexual, o sea a una ridícula aberración civil.

Sarmiento dice a continuación que las Leyes de Reforma no eran en realidad contra la Iglesia y que tan solo defendían la libertad (vaya manera) dando como prueba el que Juárez murió católico. Si esto fuera cierto, si Juárez, Masón 33, se arrepintió de sus pecados, incluido el fusilamiento de Maximiliano, reconciliándose con Dios por medio del Sacramento de la Penitencia, ¡gloria a Dios! Seria una prueba maravillosa de la misericordia infinita del Señor y de la enorme bondad de la Iglesia que perdonó a quien tanto le hizo daño.

También Hitler fue bautizado católico y Dios es tan grande que si hubiera pedido un sacerdote en vez de suicidarse, hubiera muerto en Gracia de Dios.

PH

 

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